Lujuria el pecado capital

Lujuria -dice mi libro de cabecera, la Doctrina CristianaCurso Superior (Edit. Progreso, Mx, 1962, Lecciones XLVII y XLVIII) del Padre FTD- es el apetito desordenado de deleites carnales y deshonestos. Vicio enorme y perverso por el cual se condenan la mayoría de los réprobos. Pecado contra la pureza y la castidad, prohibido por el sexto y noveno mandamientos; y causante, además, de terribles manifestaciones de la cólera divina, tales como el diluvio universal, la lluvia de fuego y azufre sobre Sodoma y Gomorra, la ruina de Babilonia, el síndrome de inmunodeficiencia adquirida y el cierre definitivo de la legendaria Zona Roja de mi querido pueblo.

La lujuria es pecado capital, nos recuerda el Padre FTD. Por su causa el hombre se degrada, pierde la semejanza divina, y se rebaja al nivel de los brutos; todo lo cual es deplorable, antinatural e intrínsecamente perverso. Y además muy feo. El alma se vuelve impura, pierde la Gracia, y, despojada de su dignidad, queda a merced de sus tres enemigos eternos: mundo, demonio y carne, o como quien dice, mujeres, otra vez mujeres y de nueva cuenta mujeres, o, en su defecto, pero sólo de vez en cuando, algún que otro… bueno, nadie sabe qué le depara el destino.

Se peca de lujuria por el pensamiento, por los deseos, por las palabras, por las miradas y por las acciones. La lujuria es como un león que duerme en nuestro interior, dice san Agustín. Hay que encadenarlo o seremos su presa. Por ello, para reforzar las cadenas y preservarnos de toda impureza, el Padre FTD recomienda:

1 Huir de las ocasiones; evitar las malas lecturas, no hacer ronda con libertinos, no asistir a espectáculos inmorales ni a pachangones orgiásticos, evitar la familiaridad excesiva con personas de distinto sexo (y aún más, agrego yo, si son del mismo sexo) y no mirar ni un centímetro arriba (o abajo, claro) de lo que mandan la decencia y las buenas costumbres.

2 Recordar siempre que Dios conoce hasta nuestros más secretos pensamientos y que Él nos ve siempre, a toda hora y en cualquier lugar, incluso en el baño y debajo de las sábanas.

3 Dedicarse a la oración, a la penitencia y al trabajo; recurrir a Dios con fervor; mortificar el cuerpo, sujetar los apetitos desordenados, ayunar con frecuencia y no permanecer ociosos en la cama, que es, como sabemos, el lugar donde los católicos se vuelven protestantes (y algunos de plano bien ateotes).

4 Confesarse y comulgar frecuentemente, recordando que la Sagrada Hostia es el divino manjar que espanta a los demonios, pero procurando (las señoritas católicas) abstenerse del vino, aunque sea de consagrar, o puede ser motivo de que se causen daños irreversibles a su pureza.

5 Tener gran devoción a María Santísima, símbolo de la perfecta castidad, y al ir a la cama, pedirle nos proteja de los súcubos, de los íncubos y de todos aquellos espíritus lascivos que acechan a las señoritas cristianas y que pueden dejarles dulces, pero muy vergonzosos recuerdos de padre desconocido.

La lujuria es pecado mortal, nos previene el Padre FTD. Los que sucumben a las pasiones carnales sufren castigos terribles. Uno es el infierno, donde, a decir de Flatulencio (Summa diabologica, VI, c.1252, a.903), las legiones de Asmodeo profanan, desfloran y deshonran a los lujuriosos, con saña frenética, de forma tan atroz y repugnante que les desgarran los tejidos y les destrozan las entrañas, produciéndoles un dolor interminable y haciéndoles proferir lastimosos ayes y lamentos, junto con violentas blasfemias; y algunos demonios, afanándose en toda suerte de cabriolas sodomitas y antinaturales; otros, practicando con descaro el coitus interruptus; y los más, cubriendo su colosal miembro con los cueros de impúdicas serpientes, cual si fueran fundas preservativas; todo ello para burlarse más de la Iglesia y de los calendarios, termómetros y ritmos naturales autorizados por Paulo VI.

Esta clase de tormento es terrible y no tiene fin. Mas, con todo, no llega a la perfección. Queda todavía una esperanza para los condenados: la de que, con el paso de los siglos, el suplicio comience a gustarles (cosa que, en opinión de Flatulencio, ocurre con harta frecuencia, casi siempre desde la primera sesión).

Existe, sin embargo, otro castigo para los lujuriosos, uno infinitamente más terrible y perfecto: el MATRIMONIO. En medio de la prole, y condenados a la manutención, a la fidelidad y a la indisolubilidad matrimonial, los libidinosos vomitan blasfemias indecibles, sus ayes y lamentos son aún más dolientes y desgarradores. Para ellos verdaderamente reza la inscripción que el Poeta puso a las puertas del Infierno: «Renunciad para siempre a toda esperanza, vosotros que entráis…» (Divina Comedia, Infierno, III, 9).

Oraculo si o no

La astrología es un método oracular que permite determinar el carácter y el futuro de una persona interpretando la alineación de las estrellas. Si bien forma parte del conjunto de rasgos culturales de varias naciones, esta tradición es fuertemente criticada por instituciones científicas que aseguran que solo se trata de supersticiones.

La forma más común que tienen los oráculos para conocer eventos del porvenir es el horóscopo, donde se estudian las posiciones de los astros al momento del nacimiento para conocer la personalidad del individuo, sus tendencias personales y hasta cierto punto, su destino.

La astrología árabe es el ancestro inmediato de la astrología occidental actual. Nuestros oráculos o profetas son en realidad los herederos de tradiciones ancestrales, que quizás se remonten incluso a alguna religión primigenia.

Desarrollada por los griegos y basado en algunas ideas que pueden ser rastreadas hasta la biblioteca de babilonia, la astrología de hoy sigue siendo prácticamente la misma que en aquellos días; lo que es un hecho seamos nosotros creyentes o escépticos. La pregunta de por qué la gente cree en oráculos podría ser incluso más interesante de lo que los oráculos mismos dicen. Los psicólogos aseguran que los consumidores de estas tradiciones suelen estar satisfechos con las predicciones astrológicas siempre que los procedimientos sean un poco personalizados pero sumamente vagos en sus afirmaciones (Ej. A los efectos de lograr la satisfacción del cliente, es mucho más seguro decir “Alguien cercano te tiene envidia” antes que “Tu hermana te envidia”; la primera afirmación tiene muchísimas más chances de ser aceptada).

De todos los métodos oraculares la astrología probablemente sea la más popular de todas las pseudociencias. El por qué la gente sigue recurriendo a ellos (y lo que es más curioso, creyendo y pagando por las palabras de los oráculos, es un misterio). Incluso en internet es posible encontrar servicios del tipo oraculo si o no gratis.

Los 10 mandamientos y el salmo 91

El primero de los 10 mandamientos dice “Amarás a Dios sobre todas las cosas” y si tenemos en cuenta que se trata de un concepto muy general no es extraño que sean muchas las personas que desean obtener más información acerca de este mandamiento.

En este sentido nos referimos a la importancia de valorar y adorar a Dios como señor de todo cuanto existe y, por esta razón, es necesario rendirle culto tanto de forma individual como colectiva. Una muestra de ello la tenemos en el salmo 91. De igual forma hay que añadir la importancia de ofrecer todo tipo de sacrificios por parte de los creyentes, especialmente aquellos que están relacionados con la parte espiritual.

Por otra parte hay que destacar tanto el derecho como el deber de cualquier hombre a la hora de buscar la verdad y en este caso nos referimos especialmente a la verdad que se refiere tanto a Dios como a la Iglesia. Una vez que hayamos obtenido aquellas respuestas que buscábamos es momento de rendir culto a Dios. Tal y como hemos podido ver reflejado en este artículo amar a Dios no solamente implica un trabajo de búsqueda de información acerca de lo que representa puesto que, una vez que se ha obtenido la información, tenemos la obligación de respetar y amar a Dios y a la Iglesia.

Probablemente estemos ante uno de los mandamientos más importantes y uno de los mejores ejemplos que definen la importancia de este mandamientos es que se encuentra el primero dentro de este particular listado. Una de las ventajas que tenemos en la actualidad en comparación a hace un tiempo es la posibilidad de encontrar información acerca de Dios, la Iglesia y la religión a través de Internet, siendo esta una excelente alternativa que nos permitirá ampliar nuestros conocimientos acerca de este sector tan demandado y popular a día de hoy.

LA LUJURIA EN LOS PECADOS CAPITALES

La palabra Lujuria proviene de una expresión en latín que significa abundancia o exuberancia, y se relaciona con el pecado que se produce a partir de los pensamientos excesivos de índole sexual. Esto quiere decir que la persona que se deja llevar por la Lujuria tiene un deseo sexual incontrolable y desordenado.

Actualmente, la Lujuria es relacionada con la adicción a las relaciones sexuales y también con la compulsión sexual. Y dentro de lo que engloba la Lujuria entran los conceptos de violación y de adulterio.

A los largo de los años, la Lujuria ha sido condenada por diversas religiones, algunas en menor medida y otras en mayor medida. Además, con respecto a la opinión que algunos tienen de este tema, tenemos el caso de Dante Alighieriel cual expresó su idea de que la Lujuria es amor excesivo hacia una persona, lo que hace que Dios quede en segundo lugar. Y según otro autor, la Lujuria se relaciona, no solo con el amor excesivo, sino con los pensamientos excesivos sobre otra persona.

En vista de lo anterior, podemos llegar a la conclusión de que la Lujuria es un vicio, consistente en el uso ilícito o el apetito incontrolable de los deseos carnales, por lo que se debe evitar.