Dios cumple las promesas hechas a nuestros padres

Como último punto a resaltar dentro del cántico de La Magnificat encontramos que anuncia: “Auxilia a Israel, su siervo, acordándose de la misericordia como lo había prometido a nuestros padres, en favor de Abraham y su descendencia por siempre” (Lucas 1: 54-55)

Promesa del pasado por Dios Padre

Esta parte dentro del cántico de La Magnífica (en latín Magníficat) María nos revela que no sólo está pensando en su caso personal, como madre humilde y santa que es, sino que Ella ha comprendido que los dones que se le han entregado por medio de la anunciación que le ha dado el ángel, al revelarle que será la Santa Madre dichosa de nuestro Señor Jesucristo, no tratan únicamente de una manifestación misericordiosa por parte del Todopoderoso hacia ella, sino hacia todo su pueblo.

magnificat

María, que se habría declarado fiel sierva y esclava del Señor, entiende que ella ha sido elegida para ser portadora de la promesa divina que Dios habría realizado a su pueblo, llena entonces de una fidelidad y generosidad sobreabundantes.

Dios con nosotros de generación en generación

En distintas ocasiones, se habla como si la misericordia de nuestro Señor, sólo pudiesen haber ocurrido en los tiempos más gloriosos de nuestra fe cristiana, y que, en nuestra generación, se encuentra ausente, Muchos quisiera entonces, retroceder hacia años más atrás, cuando la gente frecuentaba las iglesias, a la vez que a muchos les atormenta la idea de pensar que Dios se ha alejado de nosotros.

Aun así, hay que recordar que María proclama en este cántico de La Magnífica “su misericordia de generación en generación” el Señor continúa actuando ante nosotros si miramos con un corazón humilde como nuestra Madre, sólo así seremos capaces de percibir su presencia.

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