Características de la Comunión

Durante el Sacramento de la Eucaristía, como cristianos que cumplimos el proceso de iniciación dentro de nuestra fe, conmemoramos el momento en el que Cristo por la salvación de la humanidad, se sacrifica en el mundo terrenal, ofreciendo su cuerpo y sangre para el perdón de todos nuestros pecados.

¿Cuándo instituyó Jesús el sacramento de la Eucaristía?

Jesús enseña este sacramento a sus Apóstoles la noche en la cual fue entregado, mientras celebraba junto con ellos la Última Cena.

Jesús se reúne con los Apóstoles en la mesa, tomando en sus manos el pan y lo partió diciendo: “Tomad y comed todos de el, porque esto es mi Cuerpo que será entregado por vosotros”. Seguidamente tomaría el cáliz de vino, diciendo: “Tomad y bebed todos de el, porque éste es el cáliz de mi Sangre, Sangre de la Alianza nueva y eterna, que será derramada por vosotros y por todos los hombres, para el perdón de los pecados. Haced esto en conmemoración mía”.

¿Cómo se desarrolla la celebración de la Eucaristía?

El sacramento de la Eucaristía, se desarrolla en dos importantes momentos: primero, la liturgia de la Palabra, donde se da la proclamación y se escucha la Palabra de Dios. Seguidamente, la liturgia eucarística, en la cual se da la presentación del vino y el pan, seguidamente, la plegaria eucarística, donde se pronuncian las palabras de la consagración, y luego la comunión.

¿Qué nos ofrece la sagrada Comunión?

Este sacramento, es importante para fortalecer nuestra fe y unión con Cristo y la Iglesia, renovando la vida que se nos ofrece por medio del Bautismo y la Confirmación, además que nos fortalece el alma como cristianos, siendo perdonados por nuestros pecados veniales y nos protege de los pecados mortales en un futuro.

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